Reseña: “Joyland”, el Stephen King más melancólico

Reseña: “Joyland”, el Stephen King más melancólicoHay ocasiones, aunque aún nos sorprenda, en los que una buena portada es una parte esencial de una novela. Nos ayuda introducirnos en la trama, en el ambiente, nos prepara para lo que las páginas interiores terminarán desarrollando en nuestra imaginación.“Joyland” de Stephen King no es uno de estos casos. Al menos no en España. Es una pena que no se hayan mantenido cualquiera de las portadas originales con las que la editorial norteamericana Hard Case Crime sacó el libro a la venta. Son una maravilla del pulp que nos arrastran mucho más a esta joya melancólica de Stephen King que la de “pseudomiedo” con la que salió a la venta en España de la mano de Random House Mondadori.  

Joyland, Hard Case Crime
Portada de “Joyland” en Hard Case Crime

“Joyland” es un ejercicio de simplicidad. Una narrativa sencilla y cargada de emociones alejada del terror al que nos lleva la imaginación tras ver su oscura y tétrica portada. Es tambien una revisitación al pulp de misterio de toda la vida, pero también una revisitación al King de hace años, al de “Las cuatro estaciones” o al de “Corazones en la Atlántida”, pero también al de “Montando la bala”.

Stephen King retoma el camino, lejos del tunel del terror,  que comenzó a andar cuando en 1982 publicó su libro de relatos “Las Cuatro Estaciones”. Esta obra, centrada por primera vez en los personajes, sus sentimientos y las relaciones que se establecen entre ellos, dejaba a un lado el horror y lo sobrenatural. El cambio fue tal, que el propio King, en el epílogo, reconocía que sus agentes le aseguraban que, con esta obra, sería “dado de baja” como rey del terror. Por supuesto, sus agentes se equivocaron. Con libros como “Las Cuatro estaciones”, o el actual “Joyland”, Stephen King ha demostrado que no es sólo un gran autor de terror, sino que en realidad, es un verdadero maestro de los personajes.

“Joyland” es un ejercicio de simplicidad. Una narrativa sencilla y cargada de emociones alejada del terror al que nos lleva la imaginación tras ver su oscura portada.

Riding the Bullet, Stephen KingTampoco es la primera vez que Stephen King lleva a sus personajes hasta un parque de atracciones. El maestro ya había hablado la jerga feriante en “Skybar”, un experimento editorial en el que el varios autores escribían el inicio y el final de una historia corta, y cada lector debía completar el resto. Años después, King volvió a retomar el tema cuando en el año 2000 publicó la novela de terror paranormal “Montando la bala”, con una oscura montaña rusa como protagonista..

Sin embargo, “Joyland” es, sobre todo, un regreso melancólico al Pulp de misterio, aquel en el que sobre páginas amarillentas y ediciones económicas se contaban historias sencillas, sin más ambición que entretener. Stephen King coge el género y lo actualiza en una novela de fácil lectura, personajes entrañables y un trasfondo que nos trasladará a nuestra más tierna infancia.

Hay un asesinato, sí. Es cierto que hay un misterio que hay que resolver. Pero esto no es lo verdaderamente importante. Aquellos que en alguna ocasión hallan salido victoriosos de estas lides lo descubrirán a las pocas páginas. Lo que “Joyland” nos transmite no es terror o misterio, es melancolía, la melancolía de unos personajes que maduran, que crecen con cada página.

Joyland, de Stephen KingY esto nos lo cuenta King de la mano de Devin Jones, un joven universitario que huye de la vida de estudiante y del mal de amores para atracar su vida en una pequeña localidad de la costa en la que olvidarse de los problemas y ganarse un dinero extra trabajando como chico para todo en “Joyland”, el parque de atracciones de la región. Tras un provechoso verano, pasa de ser un mero paréntesis a convertirse en toda una experiencia vital,  identificándose más de lo que creía con el parque de atracciones, conociendo a personas que marcarán su futuro,  obsesionándose con un asesino en serie de hace años y, sobre todo, encontrándose a si mismo.

Lo que nos transmite no es terror o misterio, es melancolía, la melancolía de unos personajes que maduran, que crecen con cada página.

“Joyland” está cargado de grandes personajes. El universitario perdido, la falsa chica supercicial, el bromista empedernido, el magnate que ve como el poder del dinero y de los grandes parques temáticos amenaza el espíritu feriante, la adivina que puede que realmente vea más de lo que aparenta, la madre joven y rebelde, el niño agonizante y, por supuesto -si no no estaríamos hablando del maestro King-, el alma en pena que suplica venganza.

Stephen King ha sido generoso. Entre novela y novela nos ha obsequiado con esta pequeña, ágil y  entrañable novelita, poco ambiciosa pero efectiva, melancólica y perfecta de principio a fin. Y es que hay veces que la simplicidad es la mejor virtud.

Jesús García ( Periodista) 

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